Hoy se jugará el enésimo derbi de nuestra ciudad. Como no quiero jugar a ser la bruja Lola, me reservo mis sensaciones. Tal y como están los dos equipos, en pleno período de transición futbolística, quien se atreva a pronosticar, le pueden llover todas las velas negras del universo.
La novedad más importante va a ser la presencia de Oliveira, ese dandi del área que va a meter miedo en el cuerpo a más de un defensa sevillista. Llevamos diciendo durante meses que a este Betis le faltaba mordiente arriba y por fin, Lopera, con las dificultades que tiene pescar en enero, ha comprendido que era imprescindible fichar a un “killer” y mejor si es conocido de antemano. Lopera ha hecho su trabajo y nosotros, la parroquia heliopolitana, que le aplaudimos cuando acierta, creo que también.
Mi amigo Javier me habla del Beticómetro, una medidor de la capacidad de aguante, del nivel de pasión, voluntad y ganas que un ciudadano bético puede tener a la hora de animar al equipo y ayudarlo cuando lo necesita. La Beticometría sería la técnica que interpreta esos signos. Y el Beticometrológo es el prenda, como mi amigo Javier, que se dedica a calar a aquellos béticos saboríos y malages, que haberlos, haylos. Pero también se encarga de señalar a aquellos que hacen un bien al Betis por encima de sus intereses.
Blas Ballesteros
El Correo de Andalucía
7 de Febrero de 2009