El partido del domingo pasado puso a prueba el temple del aficionado bético más comedido. Lo que perpetró el “trencilla” durante el partido no tiene ninguna justificación. La indignación fue tal que llegué a pensar en cosas que finalmente no sucedieron porque tenemos una afición ejemplar, que ha visto como le cierran el campo y no quiere pasar por el mismo trance. Estoicamente, con una paciencia casi bíblica, soportó el bético de a pie la afrenta del de negro. Además este individuo, digno de toda sospecha, que ya mostró su incapacidad cuando jugamos frente al Recre, está dejando en Sevilla una huella indeleble pero no indolora, y si no que pregunten a los de Nervión.
Nos decían, siendo más jóvenes, Paciencia. Y Justicia, Fortaleza y Templanza. Todas ellas virtudes teologales que, hoy por hoy, practican las personas sabias y sosegadas. Prodiguémoslas entre los diversos sectores del beticismo porque nos queda mucha temporada por delante y un calendario inminente que aterra.
Blas Ballesteros
Correo de Andalucía
17 de Enero de 2009