Posteado por: bballesteros | Mayo 18, 2009

PATXI LÓPEZ, UN LIDERAZGO DE ROSTRO HUMANO

Afortunadamente van quedando muy atrás en el tiempo formas y maneras de gobernar en las que predominaba un estilo arrogante y hasta soberbio, donde las minorías no eran dignas de atención y los postulados económicos meras recetas del capitalismo más salvaje. El siglo XX acabó con los mandatos de Bush y Aznar, ejemplos paradigmáticos de lo expuesto anteriormente para alumbrar una nueva era de gobernantes, diferentes en los modos, más implicados con las auténticas preocupaciones de una sociedad que demanda políticos que transpiren cercanía al ciudadano, valentía a la hora de enfrentar los problemas y una firme defensa de los valores democráticos más avanzados, la solidaridad, la justicia social y la igualdad, siempre en un marco de libertad. Patxi López pertenece a esa hornada de hombres y mujeres que apuestan por un nuevo contrato social con los ciudadanos. Referentes previos los podemos ver en Lula Inacio da Silva, en José Luis Rodríguez Zapatero, Michelle Bachelet y por supuesto en Barack Obama. Originario de la margen izquierda del Nervión, sufrió la dictadura en su entorno familiar. Fue uno de los diputados más jóvenes del Congreso en Madrid donde compartió vivencias con el actual presidente del Gobierno, relación que a día de hoy resulta de lo más fructífera para el conjunto del socialismo español. Hace más de cinco años, en plena deriva soberanista del PNV, el actual lehendakari hizo estas declaraciones: ”En el País Vasco se necesita Política con mayúsculas, visión de Estado y puentes de diálogo institucional”(…)“Hay muchas cosas de las que hablar entre el gobierno de España y el gobierno vasco: la política contra ETA, el desarrollo del Estatuto, la definición de un país en positivo, e incluso la mejora del acomodo de Euskadi en España. Yo estoy convencido de que un presidente como José Luis Rodríguez Zapatero lejos de levantar muros de incomunicación tendería puentes para el diálogo“. Sólo un líder del S.XXI, con una excepcional visión de futuro, tiene esa concepción de la Política. Tuvo el acierto de crear un discurso propio, opuesto al que sostenían Mayor Oreja y Aznar y con grandes e insalvables diferencias respecto del elaborado por Arzallus, Egíbar e Ibarretxe. Ante el frentismo y la crispación, Patxi ofrecía diálogo y consenso, la creación de un proyecto común compartido por todos los vascos, hartos cómo estaban de la situación de violencia terrorista y de la incapacidad de los gobiernos central y vasco para entenderse mínimamente. Fue duro el camino desde entonces, habida cuenta del uso político de la violencia en este país durante años irracionalmente empleado por PP y PNV, y ambos pergeñados para mirarse sus respectivos ombligos y no para contribuir a solucionar los problemas de la sociedad vasca. En la actualidad, el escenario ha cambiado completamente. Las propuestas agotadas y marchitas del nacionalismo le han hecho merecedor de convertirse en oposición para los próximos cuatro años. La ciudadanía vasca quiere ver otro aire en el gobierno, necesita que alguien afronte esta crisis con dedicación y esfuerzo y que tenga en mente deslegitimar, desarbolar y desmantelar todo lo que rodea a la violencia. En Vistalegre vibramos con Patxi. Lo que antes parecía un sueño, con Patxi se hará realidad, ver una Euskadi en paz, en armonía con el resto de pueblos de España. Como símbolo de pluralidad, de compromiso con su pueblo, Patxi ha demostrado una calidad humana inmensa y una talla política enorme, capaz de empresas aún mayores. Enhorabuena, compañero.

Blas Ballesteros Sastre


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